Estilos de dirección: El modernista utópico.

El estilo de dirección modernista utópico es negativo de cara a gestionar una tienda. Pese a ello, su nivel de implicación es alto tanto en los intereses de la empresa como de sus empleados. Puede definirse por estas características:

-Quiere tener un estilo demasiado ambicioso.

-Son Snobs.

-“Vanguardismo” pero sin bases firmes.

-Objetivos y reglas del juego  mal definidas, que producen demasiadas tensiones debidas a la anarquía.

-idealismo de las relaciones jerárquicas. Sustitución de fines por medios.

-Mucho más teóricos que prácticos.

Algunas de sus frases son:

-“Con frecuencia, insisto en la indispensable coordinación que debe existir entre nosotros, para el mejor cumplimiento de los cometidos que se nos ha asignado. He persuadido de ello a mis colaboradores, los cuales están de acuerdo. A pesar de este hecho, no entiendo como continúan actuando aisladamente. “

-“Para la buena marcha del servicio, es indispensable que todos y cada uno puedan expresar sus desacuerdos. Así se lo he hecho saber a los que trabajan conmigo. No obstante, invito a mis colaboradores a que sean prudentes antes de entregarse a una crítica. En realidad, me doy cuenta de que son muy reservados conmigo.”

-“Con frecuencia, digo a quienes me rodean que la formación asegurará su promoción. Sin embargo, me doy cuenta de que la gente se desinteresa de todo ello.”

-“Para mí, el error es la mejor forma de aprender, siendo esta una opinión que expreso con frecuencia. No obstante no acepto el error sin más ni más. De todas formas, lamento que mis subordinados tomen tan pocas iniciativas.”

-“Yo no dudo en delegar. Ello no puede mas que enriquecer el trabajo de mis subordinados y, por lo que a mí se refiere, me permite consagrar mucho más tiempo a mi superior. Es un hecho que son los mismos problemas los que acaparan y pierdo siempre mucho tiempo en comprobar lo que hacen mis colaboradores.”

-Estoy muy convencido de la importancia que tienen las condiciones de trabajo. No hay duda de que contribuyen a mejorar el clima social y a incrementar la calidad del trabajo. Lo malo es que me veo siempre apremiado por otros problemas más urgentes que, aun sintiéndolo con todo el alma, me impiden ocuparme de esas condiciones.”

-Me preocupo mucho de la rentabilidad, de la que hablo frecuentemente. Sobre este tema, he emprendido diversos estudios consultando a mis subordinados. Desgraciadamente nunca tengo el tiempo necesario para concluirlos como se merecen.

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